domenica, luglio 19, 2009

frutos

Ni los fines de semana ni las semanas tendrían sentido sin las mañanas de los sábados. Esas mañanas que empiezan a tu lado en la cama, cuando el gato me despierta saltando sobre mí y comienza a ronronear hasta que me termino levantando.

Las mañanas de los sábados nos llevan a abandonar tu casa aun con los ojos pegados camino de La Cacharrería, donde María nos acompaña en el desayuno que se alarga casi siempre un café más. Después vienen los paseos, las idas y venidas comprando en el provisional mercado de la Encarnación, en alguno de los 20 duros de la zona o echando un ojo en las librerías de viejo.

Todo para terminar con algunas bolsas tomando un botellín fresquito fresquito a 60 céntimos en la puerta de la Amalia, hablando como tantas veces de ese futuro que vamos planeando poco a poco. Mientras espero ese futuro disfruto de todos y cada uno de los minutos que paso contigo; como este mismo en el que duermes en el sofá detrás de mi.


A veces, buscar en los discos duros, da sus frutos.

mercoledì, maggio 06, 2009

las cosas claras

Hay días en los que solo quiero que pase el tiempo, los meses unos tras otros en el calendario, las estaciones tan rápido que no nos de tiempo a notar los cambios de temperatura. Otros días no, otros días me gustaría encontrar algún modo de parar el tiempo para poder disfrutar de todo, hacer lo que tengo pensado, compartir más con algunos de los que me rodean y buscar el momento para contactar con quienes están lejos o dar marcha atrás para recuperar a algunos que por desidia quedaron en el camino. Y hoy, a esta hora, cuando escribo después de tanto tiempo, solo tengo una cosa clara, que me voy a la cama.

mercoledì, febbraio 04, 2009

anda y ves

Lo ves, te lo dije, que con una sonrisa no se compra el pan; que en la panadería no valen tus miradas lacónicas, ni siquiera las lascivas, para conseguir el kilo cortado que nos alimente durante esta semana.
¿A santo de qué creías que iban a regalarte a ti lo que a los demás les cobran? ¿Te crees tan especial?
Pues que sepas que no eres más que un regala oídos, que dice blanco al que quiere oír blanco y negro al que quiere oír negro; siempre con tu sonrisa simplona de satisfacción, como si no nos diéramos cuenta de que nos tomas el pelo.
A ver cuando espabilas, coges los tres cochinos duros que tienes en la hucha del cerdito y te los gastas en comprar el pan, que es lo que nos hace falta, y no el horno ese de juguete con el que piensas hacer pan para vender en el barrio. Que ya sabemos lo que le pasó a la lechera.

giovedì, gennaio 15, 2009

frío

A pesar de que veo que no me da tiempo a nada; de tener que hacer mil cosas y no terminar ninguna; de esa sensación extraña de desear que llegue ese día al que ya se que no llegare a tiempo, sino corriendo, con la lengua fuera. Ese día en el que este todo que ahora ocupa la mayor parte de mi tiempo se acabe, aun cuando sea algo que no se acaba nunca, que a uno casi le quitan de las manos ‘in extremis’, por cumplir unos plazos. A pesar de las ganas de disfrutar de cada instante, de vivir esos momentos que los días que van pasando me regalan; a pesar de todo eso quiero que se vaya este frío, este frío que nos da dolor de rodillas, que se me mete en los pies, que se me cuela por las rendijas de la ventana encima de mi cabeza mientras duermo, ese frío que hace que estar aquí sentado sea un poco más incomodo, pero que me mantiene a la vez y a ratos, un poco despierto; algo que muchas veces, me hace falta.

martedì, dicembre 16, 2008

refrescamientos

Esta mañana no lo he podido resistir, ha sido como una especie de impulso extraño, como si alguien me moviera en vez de moverme yo mismo. Cuando me iba a meter en la ducha, había empezado ya a sonar el ‘Gavilán o paloma’ de Pablo Abraira que últimamente me ha dado por poner cuando me ducho; pero de repente, como una especie de iluminación, me he ido a la estantería de los cedes y he buscado ese que no tiene carátula y que grabe hace unos años. Ese cede que me hace reír un poco en estas fechas que a veces se presentan tristes y ojerosas… y le da una visión distinta a algunas historias, a algunos pasajes de esa tradición de la anunciación, embarazo, parto o alumbramiento, adoraciones y huida a Egipto. Un cede que hace que me olvide un poco de las cosas que menos me gustan de estos días que se acercan…


mercoledì, novembre 19, 2008

no me gusta

No me gusta llegar del trabajo con la mente a media carga, incapaz de concentrarse lo suficiente como para sacar algo en claro después de una noche en la que algunas palabras, algunas ideas, algunas cosas solo han dejado de resonar en mi mente cuando dormía. No, no me gusta, pero a la vez me cuesta trabajo decidir que camino tomar, a pesar de saber que tengo que tomar alguno. No me gusta no estar aquí ni allí, mi apatía general, mis desganas particulares, mis faltas de interés, mis silencios prolongados, mis si pero no y mis viceversas. No me gusta cuando estas conmigo, a pesar de que yo hace días que no estoy.

mercoledì, ottobre 15, 2008

tiempo

No la ves, esta ahí, ahí, delante de ti. Está delante tuyo y no la ves. Se te escapa, y no la ves, y no la sientes, y no te das cuenta de que cada momento que pasa es un momento menos, un instante fugaz que no volverá, que se perderá para siempre en ese mar de momentos sin vivir, sin captar, sin disfrutar. Las horas pasan convirtiéndose muchas en horas perdidas en las que no se disfruta; horas sin vivir intensamente. Nos pasa a todos, no lo neguéis, todos tenemos esa sensación de tiempo perdido en esas cosas que nos apetece poco hacer o al volver a la rutina cuando hemos disfrutado de un fin de semana ¿Y que hacer? ¿Dejar de trabajar o de dormir por exprimir con ansia todos los segundos, o dedicarnos solo a los que nos dejan libres el trabajo, el camino a casa, la compra en el súper…? Mejor disfrutar de todos los momentos que podamos, de los que pasan en el trabajo, en la compra… o simplemente escuchando un poco la música que más nos inspira.


mercoledì, settembre 03, 2008

pasar o no pasar...

Dicen que a uno su familia le toca, pero que las amistades las elije. Eso es así hasta un cierto punto, porque hay personas que nos acompañan en este largo camino (o corto, según se mire) desde hace muchos años, por lo que se las puede considerar amistades, pero a los que durante muchas épocas del año, lo que te entran ganas es de dejar de tener relaciones con ellas. Alguien puede pensar que es una barbaridad, que las amistades no se clasifican, que eso no son amigos; pero cuando llevan tanto tiempo con nosotros y han compartido y siguen compartiendo con nosotros tantas cosas uno las considera amistades (que no del alma, claro está). Creo que la única razón por la que no rompemos definitivamente con estas personas es por costumbre, porque están ahí, porque si uno las ha aguantado durante quince años, no existe razón por la que dejar de tratarlas los pocos días al año que coincides con ellas; aun cuando la primera palabra que piensas en soltarle es un MADURA o un PIENSA tan fuerte y seco que les haga pasar pagina de una vez. Puede que los que tengamos que madurar seamos nosotros, y pasar de ellos, pero en esa diatriba nos encontramos, y así pueden pasar otros quince años; siempre y cuando no vivamos en la puerta de al lado, entonces la única solución sería mudarnos.

lunedì, giugno 30, 2008

veraneo


Cuando salir a la calle significa correr el riesgo de hundirme en el asfalto reblandecido por el sol y uno tiene que permanecer en casa hasta las ocho de la tarde si no quiere correr el riesgo de terminar derretido como la bruja del Oeste; vienen a mi mente los veranos de mi infancia. Veranos largos, de dos meses, que transcurrían sobre todo en La Mela. Levantarme y meterme en la alberca con los ojos aun pegados, esperar a que se despertara mi prima Adriana, esperar a que Ana Mari apareciera en su bicicleta verde para tomarnos el aperitivo… era otra forma de medir el tiempo, otros ritmos, era hasta otra forma de respirar. Las tardes de calor las podíamos pasar entre la piscina y el porche jugando al Monopoly o al hotel, o escaparnos en bicicleta sin dejar que vinieran los más pequeños al lago (una especie de embalse para regar que debía de estar lejos pero que seguro que no lo estaba tanto). Esas eran unas verdaderas vacaciones, un verdadero verano, cuando la mayor preocupación era no caerte de la bicicleta porque el alcohol escocia y la novedad era pasar del mercurio cromo a la cristalmina.

martedì, aprile 08, 2008

breves momentos

Ni los fines de semana ni las semanas tendrían sentido sin las mañanas de los sábados. Esas mañanas que empiezan a tu lado en la cama, cuando el gato me despierta saltando sobre mí y comienza a ronronear hasta que me termino levantando.
Las mañanas de los sábados nos llevan a abandonar tu casa aun con los ojos pegados camino de La Cacharrería, donde María nos acompaña en el desayuno que se alarga casi siempre un café más. Después vienen los paseos, las idas y venidas comprando en el provisional mercado de la Encarnación, en alguno de los 20 duros de la zona o echando un ojo en las librerías de viejo.
Todo para terminar con algunas bolsas tomando un botellín fresquito fresquito a 60 céntimos en la puerta de la Amalia, hablando como tantas veces de ese futuro que vamos planeando poco a poco. Mientras espero ese futuro disfrutar de todos y cada uno de los minutos que paso contigo; como este mismo en el que duermes en el sofá detrás de mi.

martedì, febbraio 19, 2008

los ultimos de la fila

Carmela y Luís han llegado esta mañana nublada del mes de febrero para formar parte del vagón de cola de este tren de locos que un día Tato y Conchita decidieron formar. Más que llegar los han traído, una abertura en su calido nido ha bastado para que empezaran a contar sus días. Entre las histerias de mis tías las mellis y la tranquilidad de mi tío el chico y de mi abuela, hemos pasado de ser veintiuno a veintitrés primos sin dejar de ser una exageración. Pero que más da el número cuando sabes que siempre hay alguien para lo que necesites. Con ello cuentan estos dos pequeños que se han convertido desde hoy en nuestros ojitos derechos.

martedì, gennaio 22, 2008

diferente

Acabamos de terminar de comer: pasta carbonara y tortilla de cartón con sabor a microondas, todo regado con mucha cerveza y algo de tinto. El calor que entra por la ventana y se une al que he cogido del sol que me ha dado viendo las ruinas de Baelo Claudia me tienen amodorrado. Me he tirado en el sofá, pero no me duermo. Cuando me dicen que se van a la playa, estando tan cerca no puedo negarme. Y cuando me dicen que se van a bañar, s eme antoja, a pesar de estar a mediados de enero. La cerveza me ayuda, y me pongo el bañador, ese rojo tan pasado a la vez que tú te pones el que le hemos quitado a mi hermano. Le paso a Sergio unos calzoncillos que no lo parezcan tanto porque no se ha traído bañador. Bajamos a la playa con cuidado de ponernos en ese pico de la escalera del mejicano que vuela y del que no me fío. Al llegar, zapatos fuera, gafas fuera, camiseta fuera, y la orilla. El agua esta fría, helada, pero apetecible, así que nos metemos poco a poco aun a riesgo de que se nos corte la digestión. Nadamos un poco, pero muy poco, y al salir, la sensación que se produce en el cuerpo cuando se va calentando poco a poco y que trasladamos a los demás, es definida por Migue como estado de shock. En ese estado deben encontrarse mis pies, menos mal que vamos a dar un paseo hasta donde podamos. Andamos mientras la arena pica en las piernas por culpa del levante que ha saltado esta mañana (Cádiz y sus dos mares, la mare que parió al poniente y la mare que parió al levante) pero al llegar a la punta tenemos que darnos la vuelta porque la marea esta alta y no se puede pasar hasta la playa de las cortinas. Otra vez será, porque volver volveremos y espero que pronto. De vuelta a los apartamentos, por la playa soy consciente de que alguna cosa buena tiene vivir en este feudo sureño y de que quizás, lo del cambio climático no sea tan malo como lo pintan…

venerdì, gennaio 18, 2008

y este fin de semana...

...este fin de semana playa, a pesar de que no sea como esta aquí porque es invierno. Playa por fin, por fin una promesa cumplida.
Te lo debia. En unas horas, estaremos allí...

giovedì, dicembre 27, 2007

más vale tarde que nunca

Es un poco tarde para andar felicitando la Navidad, pero aun no es tarde para felicitar el Año Nuevo. Esto de no tener ordenador (aparte del de mi hermano, que lo tiene cogido todo el día y parte de la noche) y el no ponerme mucho, me aleja de los blogs y muchas veces de escribir. Espero que no se me haya olvidado.
Estas fechas, que desde hace tiempo me llegan como de sopetón o por sorpresa, cada vez me hacen menos gracia. Me reúno con la familia porque hay que reunirse, como turrón y polvorones porque es lo que toca y canto algún que otro villancico porque en el fondo me gustan; pero no puedo pasarlo bien por obligación y mucho menos cuando lo único que pienso es en que tengo que coger el coche para ir de La Motilla a Sevilla y que el camino puede estar lleno de civiles que me quiten la libertad que muchas veces me da el coche (aunque me altere cuando lo cojo por Sevilla).
Dejo de gustarme la Nochebuena (la pasamos con la familia de mi madre, unos veinticuatro) cuando el año que faltaba mi bisabuela y al año siguiente aun menos porque mis primos ya no la celebraban con nosotros. Curiosamente, el odio que le he dio cogiendo a la Nochebuena es inversamente proporcional al día de Navidad que pasamos con la familia de mi padre (somos cuarenta y pico), donde ya no se notan las diferencias de edad entre los primos y algunos tíos y uno puede terminar de cervezas y cubatas por la Alfalfa o cantando villancicos en casa de mi tía Pilar, a pesar de que al día siguiente haya que trabajar.
Me gustan los villancicos si. No se en otras partes de España, pero aquí en Sevilla aun se llevan, y se cantan, desde los más generales y que conoce todo al mundo a los autóctonos de los pueblos de cada uno. Los hay por bulerías, flamencos y hasta uno que ha sacado una comparsa de los carnavales de Cádiz. Pero a mi los que más me gustan son los que tienen referencias locales, como ese que dice: 'En el Arco de la Macarena la rueda de un carro a un niño pilló...' a pesar de que el que más canta la familia de mi padre sea: 'En el cielo se alquilan balcones para un casamiento que se va a hacer, que se casa la Virgen María con el patriarca Señor San José...'
Pero estas navidades siendo iguales en su forma son distintas en el fondo. Son como nuevas siendo igual de tradicionales y rancias que siempre. El regalo llego por Mayo, y no importa lo que venga el día de Reyes. No pienso eso de: 'un año más que se va', porque no es un año más, y se que el que esta apunto de empezar tampoco lo será.
Lo único que espero es que sea así para los que me rodean, para las personas a las que aprecio en mayor o menor medida. A los que están cerca estando lejos y a los que están lejos estando cerca, y que el año que viene estén todos cerca. Queda cursi, pero a veces soy un poco cursi, así que: Mis mejores deseos para todos. (Pensad que podría haber sido peor y haber dicho: Mis mejores deseos de paz, felicidad y amor para todos.) Y FELIZ AÑO NUEVO.

mercoledì, novembre 28, 2007

¿humano?

Cantar en el baño, es algo que hacemos todos alguna que otra vez en nuestra vida. Yo mismo tengo una radio siempre al lado del lavabo, aunque cuando estoy dentro de la ducha no se oye demasiado bien. Lo que no hacemos todos es grabarnos a la vez, y mucho menos ser actores porno a pesar de que a alguno le gustaría serlo. Pero sin duda alguna esto humaniza a alguno de esos tíos a veces irreales que aparecen en este tipo de películas, como Francois Sagat, con esas pintas de duro cachas y machotes que a la primera de cambio…


venerdì, novembre 09, 2007

anticipo de Navidad

Los japoneses toman la plaza de España temprano, parece que se les fuera acabar el tiempo para hacer fotos, y que no existen horas mejores en el día, con más sol, con más gente para hacerlas. Mientras tanto unos peruanos vestidos de indios, con plumas tocan 'el cóndor pasa', como si esa fuera la música que siempre sonaba de fondo en las mañanas del Machu Pichu. A esa hora ya están casi montados los puestecillos de souvenires, sombrero cordobés con clavel a cinco euros, los palillos a tres cincuenta. Los japoneses siguen haciendo fotos y comprando, aunque les gustan más las cosas de marca que todas esas baratijas. En la torre norte se ve movimiento, los inmigrantes siguen arreglando papeles, la historia que empieza y no se acaba nunca. Alguno recoge su manta y su termo después de una noche haciendo cola para poder ser un legal, como si las personas pudieran ser ilegales. Y una señora de pueblo vestida de burbuja de Freixenet pasea a su perro. Parece que la Navidad ha llegado.

venerdì, ottobre 26, 2007

'el conquistador'

Ha apoyado sus manos, una sobre la otra encima de su vientre. La mirada perdida en la estrechez de la infinita calle sin salida en la que transcurren sus días. Sus pensamientos vuelven una y otra vez a las últimas horas en el hospital, después de la paliza que le dieron aquellos niñatos. Aun no entiende como puede haber gente así en el mundo.

La gente del barrio tampoco lo entiende. ‘El Conquistador’, aunque un poco conflictivo a veces, no es mala gente. Es un ermitaño, huraño, un tipo al que le gusta estar solo. Todo el mundo sabe que tiene familia en la ciudad, pero hace mucho tiempo que decidió cambiar de vida, abandonarlo todo para perseguir un sueño en algún país extranjero. Nadie sabe si llego a atraparlo o si simplemente lo rozo con la punta de sus dedos sucios. Si saben de la mirada bondadosa de ‘El Conquistador’ con cualquier gesto de bondad, ya sea un bocadillo, algo de ropa, un cigarro o invitarlo a una copa de tinto. A ‘El Conquistador’ le encanta el tinto, de ahí su nombre, del cartón de tinto ‘El Conquistador’ que lleva siempre bajo su brazo. Aunque bien podría hacer referencia a la conquista de su sueño.

Esta noche es la primera después de la paliza. Los cartones que ha puesto encima del banco, ni cortan el frío que sopla en la plaza ni ablandan el duro acero; así que los moratones le molestan más de lo normal. Esta pensando que quizás se equivoco de camino, que tenia que haber seguido una vida convencional: casarse, tener hijos… Si lo hubiera hecho esta noche tendría una cama donde dormir y un techo que lo protegería de la lluvia que amenaza con caer. Pero no se puede dar marcha atrás, y si lo hiciera tendría ataduras, y la infinita calle sin salida, seria más corta y sin esa plaza a modo de ensanche, que hace tanto dejo atrás y en la que aprendió a jugar, a beber, a divertirse. Esa plaza en alguna ciudad de algún país en la que vivió, y fue feliz.

venerdì, ottobre 19, 2007

el zorro y el principito

-¿Quién eres? -dijo el principito-. Eres muy lindo...
-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-. ¡Estoy tan triste!...
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-. No estoy domesticado.
-¿Qué significa “domesticar”?
-Es una cosa demasiado olvidada -dijo el zorro-. Significa “crear lazos”.
-¿Crear lazos?
-Si -dijo el zorro-. Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo...
-Empiezo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... Creo que me ha domesticado...
-Es posible -dijo el zorro-. ¡En la Tierra se ve toda clase de cosas...!
-Si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra. El tuyo me llamará fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá, los campos de trigo? Yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos de color de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo...
El zorro calló y miró largo tiempo al principito.-¡Por favor... domestícame! -dijo.

El principito. Antoine de Saint-Exupéry.

giovedì, ottobre 11, 2007

lobito por atun

No creas, yo también lo he pensado. Que detrás de todas aquellas palabras, de todas las metáforas, detrás de todo aquello no hay nada. Tengo la sensación de haber sido solo reflejo de lo que tú eras, de haber existido solo en tu mirada, en las lecturas que hacías de lo que escribía. Es duro pensar haber sido simple fachada que tapa el vacío, como en la estrategia de caracol. Es duro entender porque algunas personas no van mas allá del intercambio de frases bonitas a través de esta red en la que algunos permanecemos enredados. Que falta de conciencia la caída en lo mundano, en las frases de todos los días, en la rutina martilleante que levantan las baldosas amarillas del camino. Que triste tener conciencia, haberme creído atún y ser simple lobito.

lunedì, ottobre 01, 2007

Fede o el peso de la memoría

Se quejaba todo el tiempo de una cosa y de la contraria. Inconscientemente intentaba dar lastima, demostrar que siempre era el que estaba peor, y que tan mal como él no lo pasaba nadie. A los ojos de los demás cansaba, todo el día con la misma cantinela, siempre hablando de si mismo y tratando a los demás de esa forma tan déspota. Lo que peor llevaban los que lo rodeaban eran sus cambios de humor, sus subidas y bajadas siempre a gran velocidad, su carácter inconstante que pasaba de la alegría y la euforia más infinita a la miseria más ínfima. Desde fuera unos pensaban que la solución era fácil, que solo le hacia falta un buen polvo, pero quienes más lo trataban creían que eso no era suficiente, que probablemente a estas alturas de la vida, después de tantos años, debía de tener la autoestima tan baja que solo la ayuda de un profesional podría servir de algo. Poco a poco han dejado todos de tratarle, aquellos con lo que pago su carga interna de mala leche primero, y después los que se cansaron de tener que andar haciendo encaje de bolillos para que no coincidiera con los demás. Lo ultimo que se sabe es que se fue de casa de sus padres cuando estos, cansados de ver su sombra languidecer lentamente en el sofá intentaron ayudarle.
No se puede andar tirando permanentemente de un lastre que puede terminar hundiéndote, un suicida al que se intenta alejar de la torre gorda del castillo, donde siempre vuelve con mayor o menor fortuna para matarse un poco. Por eso un día dejaron caer el lastre y empezaron a volar libres, sin ataduras por compromisos; aunque eso no evita que el peso de la memoria los lleve al agua fría de una noche de invierno como aquella en la que salió de sus vidas.