giovedì, dicembre 28, 2006

amarga navidad

Curioso pasar con solo un viaje de una hora, de la felicidad (más o menos fingida) que se vive un día de Navidad al reunirse toda una familia al completo, a la tristeza más dolorosa y profunda provocada por la perdida de un ser querido. Ni que negar que la muerte de alguien cercano marca fechas y es triste, pero que sea el día de Navidad es aun peor, eso es algo que marca para el resto de tu vida, y seguramente no solo a la persona que lo vive, sino que es una de esas cosas que uno lega a sus descendientes.
Hay quien piensa que los días esos en los que se reúne la familia son un coñazo, pero a mi me gusta. Me gusta porque lo paso bien, porque me río con mis primos y mis tíos cantando, bailando, tomándonos unas copitas… Y porque cuando llega uno de esos días tan tristes como el que cuento, uno se siente arropado y acompañado.
Afortunadamente, uno siempre tiene a sus amigos, aparte de la familia, que están para lo que haga falta. Lo mismo para coger el coche y buscar un termo para llenarlo de caldo, que para pedir mantas para la larga noche en vela.
No deja de sorprenderme esa capacidad de reacción, esa unión y amor que demostramos en los momentos más duros. Y es que no es un trago fácil, pero que sepas Amalia, que estamos ahí y aquí, para lo que necesites, para lo que necesitéis. Un beso fuerte mi niña. Te quiero mucho.

sabato, dicembre 23, 2006

lunedì, dicembre 18, 2006

ida

Voy a irme al centro a ver si desato a la compradora compulsiva que llevo dentro y me quito las penas a golpe de tarjeta de créditos. Pero antes me gustaría de deleitaros, aparte de con unos buenos bombones del Mercadona, porque reconozcámoslo, los Ferrero son caros y los dejamos solos para algunas privilegiadas de la cirugía), con una frase que he leído cuando iba andando a trabajar hoy. Esta escrita en una cartulina negra, con letras de colores, pegada en la pared de un bajo y pone algo así como: “Si quieres hacer tus sueños realidad… ¡Despierta!”. Y que viene a sustituir a una que ponía: “Escribe en tu corazón que cada día puede ser el mejor del mundo”. Y con esta botadura de canica tan maricona, me voy en plan hija de la Preisler (cualquiera de ellas). Si me queréis, no irse (así en plan Lola Flores en la boda de Lolita), que ya os hablare un día de mi infancia en las praderas austriacas…

venerdì, dicembre 15, 2006

domenica, dicembre 10, 2006

solo un sueño

Me senté en aquel chiringuito y no sabía que un chico como tu se iba a acercar a saludarme. No recordaba de que te conocía, pero tú, con la sonrisa amplia, la espalda ancha y el pelo rubio me devolviste al sitio donde nos presentaron. Miguel. Si, ya recordaba de que te conocía. Empezamos a hablar, nos dimos los teléfonos. Al poco tiempo me llamaron al móvil y abandone nuestra conversación. Al volver ya no estabas. En un momento en que te perdí de vista, te fuiste, y me quede solo, con un gusto amargo en la boca.
Sin poder sacarte de mi cabeza y sin tu número que debía haberse borrado, a los pocos días volví a aquel chiringuito; por si te encontraba de nuevo, pero no había rastro de ti. Fue por eso que me decidí a llamar a la persona que nos presento, y a pedirle tu número de teléfono. Pero no me dio tiempo a marcar, porque cuando colgué, recibí otra llamada inesperada, me llamabas tú. Y como la otra vez, empezamos a hablar, de todo un poco Miguel. Te conté lo que acababa de hacer y tú pensaste mal y me sorprendí riendo como algunos días antes. Pero de nuevo algo nos hizo cortar, nos hizo abandonar la conversación, y me impidió retomarla.
Eso mismo sucedió algunos veces más, como si el destino solo nos quisiera de forma intermitente; regalándonos momentos de felicidad de muy corta duración. Para una vez que encontraba a alguien que de verdad merecía la pena, que se interesaba por mi en serio, todo giraba en contra.
Fue ahí cuando me di cuenta, cuando me desperté para irremediablemente ser consciente de que todo había sido un sueño. De que ese es el único lugar en el que pareces existir. Y para darme cuenta a la vez de que algo dentro de mí parecía estar cambiando, porque pensando un poco me percate de que cada una de esas veces que no habíamos podido seguir me había despertado, como si hubiese ido inconscientemente cortando mi sueño, para ir poco a poco aterrizando, pisando el firme suelo.

martedì, dicembre 05, 2006

donde dijimos

A un general; dictador; fascista; asesino; torturador; represor; que se burla de la justicia; que evade impuestos; que en los últimos días de su vida, anciano y decrepito, reconoce ser responsable de tantos crímenes pero no pide perdón ni muestra el mas mínimo arrepentimiento; que solo se muere si se le acerca algo o alguien relacionado con lo judicial y con sus múltiples causas abiertas; a una ‘cosa’ así solo me queda desearle, se muera ahora o dentro de un tiempo, que hinque bien los cuernos donde quiera que vaya y un buen viaje de regreso a casa, de regreso al infierno y a sus seguidores, que se vayan con él si tanto lo admiran y respetan, y que me da vergüenza compartir con ellos el calificativo de seres humanos.

martedì, novembre 28, 2006

la mela

Pensé que no me daría pena, o quizás no tanta. Intente engañarme a mi mismo. Pero cuando fui a recoger las dos o tres cosas que quería, no pude evitar sentir una infinita nostalgia cargada de mil recuerdos y otra sensación, rarísima, fruto de dejar casi todas las cosas colocadas: el dormitorio con sus colchas, el mueble del salón cargado de vasos y platos, la cocina con las cacerolas y en el baño hasta se quedaban los cepillos de dientes. Era entrar en tu casa que ya no era tuya, con algunas de tus cosas colgadas en las paredes e incluso algún pantalón en el armario, era algo que me lo ponía un poco más difícil.
Y al salir me di cuenta de que nunca podría volver al escenario de aquellos veranos de la infancia que guardo como uno de mis mayores tesoros. Aunque no era nuestro, éramos nosotros los que lo disfrutábamos. Pero ahora solo podré volver a disfrutar de la aquella casa pequeña y que habíamos ido completando poco a poco en mis recuerdos, en mi mente. Solo allí podré volver a ser el niño que se marco las piernas de por vida con las caídas de la BH cross por el carril; el niño que disfrutaba viendo los rayos caer sobre el césped encharcado; el que jugaba con el barro debajo de la encina y el que bebía coca cola bajo un olivo al lado de la carretera a las tres de la tarde en el mes de agosto; el niño que era lo que hoy soy…

domenica, novembre 26, 2006

son mis amigos

Este donde esté, con ellos me siento siempre en casa. Es volver a los recreos en el patio del instituto; a las largas noches de verano sentados junto al puesto de la Paca, viendo la vida pasar; a las fiestas de navidad y a algunos ratos amargos que a veces se asoman.
Son mis amigos de siempre, ni más ni menos que los demás, pero si de más tiempo. Las raras ocasiones en las que ahora nos juntamos, después de que tomáramos caminos distintos, son siempre motivo de risa; de celebración; de jaleo y caos; de bromear con el pasado echándonos en cara alguna cosa de hace muchos años que ya no duelen; de reírnos de las situaciones surrealistas en las que nos vemos inmersos en el presente; y de imaginar desvariando lo que nos puede suceder en el futuro. Es el momento también de perdonarnos muchas de esas ocasiones en las que perdemos los nervios, en las que alguno se pasa; y es que no es fácil que en un grupo de más de quince personas este todo el mundo de acuerdo y muchas veces hay que ceder en algunas parcelas, como si fuera una gran pareja.
De esas raras ocasiones, como el viernes, salgo con el corazón algo más tranquilo y sosegado y con una sensación de felicidad que me ronda por unos días. Alegre de saber que para lo que necesite están ahí y yo para ellos. Saber que ‘no te quedas nunca solo, siempre hay con quien compartir’ todos esos momentos que están por llegar, desde la Nochevieja a las bodas, pasando por alguna ruptura, espero que algún bautizo y alguna sorpresa en cuanto a la orientación sexual de algunos.

mercoledì, novembre 22, 2006

sentimientos (con)sentidos

Cuando dos personas parecen sentir lo mismo la una por la otra, existe la posibilidad de intentar algo, por muchos kilómetros de distancia que haya entre ambas y una de las dos tenga que atravesar medio mundo. Tiene sentido seguir solo por que te sientes feliz, porque se disfruta aunque le robemos horas al sueño y bostecemos sin problema alguno por la mañana, cuando casi se nos cierran los ojos, con una sonrisa tonta en los labios, susurrando algún nombre que nos evoca la madrugada. También porque la otra persona lo hace, demostrando así que las nuevas tecnologías no solo sirven para aprender a fabricar bombas y fomentar la pornografía infantil, sino para dar una dimensión que va mas allá de nuestro mundo circundante y nos lleva a otras realidades, que puede dar lugar a un ‘lo nuestro virtual’. Y eso es ya mucho.
La inutilidad y la tontería son las historias de amor cojas y no correspondidas que no llevan a ninguna parte y que algunos se empeñan en prolongar sin sentido, hasta que un día, mientras un halo de nostalgia les recorre el cuerpo desde los pies a unos ojos que se ponen brillantes como si un bostezo acabara de sacudirlos, piensan que las cosas están bien como están y que las historias que aportan pero solo a medias no tienen sentido.
El sentido que si tiene lo que nos devuelve a la vida y nos deja sedientos y jadeantes, sin tocar, sin besar, sin probar; solo con un poco de voz que nos llega del altavoz y alguna imagen difusa que se cuela en nuestras retinas desde la pantalla. Esas ocasiones que acercan aun más a las almas gemelas y que hacen que te desee siempre lo mejor mi niña, porque tú te lo mereces.

martedì, novembre 14, 2006

ni arre que trotes ni só que te pares

Para para para. Echa el freno. No empieces, que ya eres grandecito. No te das cuenta de que siempre haces lo mismo. Conoces a alguien, quedas, te parece mono y empiezas a recrearte. Y no te cansas, por mas palos que te llevas. Subes y subes hacia un punto desde el que luego la realidad te tira de una patada para estrellarte contra el suelo. Menos mal que, aunque con agujeros, siempre llevas el paracaídas. Por cierto que a ver cuando lo zurces, que esta cada vez mas viejo y gastado.
Como un globo de a duro, de esos que vendía la Perfecta, que hinchas e hinchas pero al que nunca puedes hacerle el nudo. En algunas ocasiones no te dejan ni sacarlo del bolsillo. Quizás mejor así, cuando uno no pierde aliento hinchando un globo que casi siempre, o esta pinchado o alguien explota; aunque el mal sabor de boca es igual, suele durar menos. No esta la cosa como para desperdiciar aire por más que a veces nos empeñemos en hacerlo, aunque sepamos que el globo esta pinchado. Claro que siempre podemos intentar ponerle un parche…

mercoledì, novembre 08, 2006

en la orilla

Sabe que llegara una ola que se lo llevara de nuevo, que lo volverá a sumergir en el ir y venir de las olas de su mente. A ratos lo llevaran a las profundidades, donde el aire le falta, donde no hay mas que oscuridad; y solo de vez en cuando lo dejaran asomar la cabeza, para coger un poco de aire, para no dejarlo morir del todo.
Pero ahora esta en la orilla, tirado sobre el ultimo agua que las olas dejan en la arena, con la respiración agitada por el bregar, por el cansancio que le producen los vaivenes de los días en la mar agitada.
Aunque le gustaría salir del todo del agua, secarse con una toalla y tomar un poco el sol con la tranquilidad con que lo hacen los demás; sabe que no puede. Sabe que solo él puede arrastrarlo hasta la arena firme y seca, esa que no se hunde bajo sus pies dejando huella, donde el embate de mar solo llega algunos días de tempestad en invierno.
Y es él también el único que puede echar sus redes al mar, y con sus buenas artes de pesca, rescatarlo de las garras de espuma que no lo dejan respirar.
Así que sigue allí, tumbado en la arena. Siempre entre dos realidades, entre esos dos elementos que solo se unen en esa franja sucia y húmeda que queda cuando baja la marea. Donde se encuentran las cosas más insospechadas y sorprendentes a las que cada uno es capaz de darle un valor. Donde se encuentra tirado él, esperando que alguien le de algo mas de sentido a todo lo que le rodea, algo más de sentido a su vida.

martedì, novembre 07, 2006

el piazza

Se lo compraron como regalo de su octavo cumpleaños, cuando empezaba a tocarlo en el colegio. Traído expresamente desde Sevilla, aquel Piazza de pared, se había recorrido todos los rincones de la casa, movido por las manos fuertes de los hombres del garaje. Un piano fuerte y robusto de madera de caoba que un luto vistió de negro y donde Lola se podía pasar las horas, con o sin gente alrededor que le pidiera alguna canción; alguna de esas que no se podían tocar porque estaba prohibida. Sacarlo de aquella casa donde llevaba mas de ochenta años, no fue tarea fácil. Por eso salio por la ventana, volando en el aire colgado de una grúa que lo llevo a su nueva casa, donde ya casi nadie lo toca. Donde en un rincón del salón se muere un poco de pena, mientras recuerda días mejores. Como esos de los que habla la gente, en los que se enteraban de que Lola se había peleado con su marido Miguel; porque había abierto todos los balcones que daban a la plazoleta y tocaba el piano muy fuerte.

giovedì, novembre 02, 2006

opinando de la opinión

Después de leer cierto articulo de opinión en el blog de Isma, me pongo de mala leche y dudo si escribir o no a la “señora” que opina (sin pensar claro) y ponerme a la misma altura. Y como dudo, pienso y existo, decido ponerla por aquí, para que me deis la opinión y me aconsejéis. Y si es posible, meterle alguna cosita más, que lo será. En fin. Espero vuestros comentarios. Al menos nos reiremos poniéndola ‘de grana y oro’.

Buenos días:
Que la libertad de opinión existe es algo medianamente discutible. Que usted hace uso de ella, es algo más que claro. Y porque medio existe esa libertad de expresión, en las mesas de un bar, con mollete de Antequera o de Marchena, con zurrapilla de lomo o con manteca colorá, un tío puede besar o acariciar a otro tío y dos tías pueden pasear con las manos cogidas si quieren. Si, por mucho asco que le de. Pueden hacerlo. Igual que en la puerta de su casa o en la puerta del colegio de sus hijos. Y si no le gusta, se queda usted en su casa, viviendo en esa realidad paralela en la que lo que no es mayoritario es raro, anormal o inmoral y en la que lo común es normal.
Porque tenemos no más, si no los mismos derechos que los demás. Somos personas, como usted. Bueno no, como usted no, quizás usted no se merezca el calificativo persona; sino que tenemos mucha más clase, respeto y dignidad que usted. Y si a alguno le da por disfrazarse de monja, pues se jode. Y si le da por joder con disfraz de monja, se jode también. Porque si usted, con su lengua de beata, puede proferir todos esos insultos a los maricones y las lesbianas, a las maricas y las bolleras, a los homosexuales y las lesbicas y a los sarasas y las camioneras... los demás, afortunadamente y por lo visto para su desgracia, pueden hacer todas esas cosas que a usted le hacen vomitar el mollete (y no atragantarse).
Sin ser filólogo, le diré que el homo de la palabra homosexual, no viene de hombre, si no de igual. Y por lo tanto el homo de la palabra homofobia, viene del mismo igual. Primero se informa usted y luego habla. Eso no quiere decir, que se tenga que tener una experiencia lesbica o comer un coño para poder hablar de homosexualidad. Gracias a Dios, porque si no... Otro gallo cantaría.
Y le digo todo esto, a pesar de caer en la expresión soez, burda y vulgar... Entrando en su juego. Pero puedo hacerlo. Eso y más cosas que no especifico para que no eche las asaduras por la boca. Que no es plan de que la tengan que ingresar por deshidratación ¿o si?
La pena que me da usted, no es nada comparando con la que siento por sus hijos o por la que siento porque usted no sea la única persona que piensa (por llamarlo de alguna manera) así.
Le iba a desear a usted un hijo maricón, pero eso seria desearle la desgracia más grande a una persona: su hijo. Que no sabría donde acudir ni como hacer... o quizás huiría, que es lo mejor que debería hacer cualquier persona con dos luces que la tenga al lado.
Muy atentamente, Luigi. Un maricón de Sevilla.

lunedì, ottobre 30, 2006

sol de noviembre

Desde el asiento del autobús que lo lleva de vuelta a casa, se alegra de que a pesar de ser casi noviembre, el sol del verano no se haya ido del todo. A pesar de que lleva semanas diciendo que necesita que llegue el frío, sabe que en días como este, no podría soportar más frío. Con el que le hiela los huesos desde dentro tiene bastante. Así que con los ojos protegidos por las gafas, mira al sol y sonríe tímidamente porque le reconforta, mientras piensa que no solo hay frío en su interior. Ese corazón que bulle como si fuese una olla express y esas ganas de sentir el calor de otro ser, hace que muchos días, el tiempo que haga fuera le sea más o menos indiferente.

venerdì, ottobre 27, 2006

un jardazo...

… una leche, una hostia, un cachiporrazo, un talegazo, un costalazo… en fin, una caída. Eso es lo que me ha pasado hoy. Que iba a cruzar la calle, desde la acera de la Plaza de España a la del Parque de Maria Luisa, y pondría mal el pie, y había barro y me he resbalado. Y he caído todo lo alto y ancho que soy en el suelo, que menos mal que había llovido, que sino, hubiera tenido que volver a cambiarme a casa, aunque el pantalón esta para lavarlo, pero pasando. Así que me levante, sin que nadie me preguntara como estaba, me sacudí y seguí mi destino riéndome yo solo por la calle. No me paso nada, afortunadamente, excepto un poco raspado en un dedo.
Lo peor es que no me puedo renegar y relatar de la familia de Monteseirín porque quizás esta vez el no tenga nada que ver.
Eso si, si me hubiera dado en la cabeza con esa especie de macetero que tienen para que la gente no aparque, creo que no lo hubiera contado. Y entonces ¿que hubierais hecho sin mí?

giovedì, ottobre 26, 2006

e penso a te



Io lavoro e penso a te, torno a casa e penso a te, gli telefono intanto penso a te. Come stai? E penso a te. Dove andiamo? E penso a te. Gli sorrido, abbasso gli occhi e penso a te. Non so con chi adesso sei, non so che cosa fai, ma so di certo a cosa stai pensando. E' troppo grande la città per due che come noi non sperano però si stan cercando cercando. Scusa, è tardi e penso a te, ti accompagno e penso a te, non son stata divertente e penso a te, sono al buio e penso a te, chiudo gli occhi e penso a te, io non dormo e penso a te.

Yo trabajo y pienso en ti, vuelvo a casa y pienso en ti. Le telefoneo mientras pienso en ti. ¿Como estas? y pienso en ti ¿Dónde vamos? y pienso en ti. Le sonrío, bajo los ojos. y pienso en ti. No se con quien estas ahora, no se que haces, pero se de verdad en que piensas. Es demasiado grande la ciudad para dos que como nosotros no esperan pero se están buscando. Perdona, es tarde y pienso en ti, te acompaño y pienso en ti. No he estado divertida y pienso en ti. Estoy en el vacío y pienso en ti. Cierro los ojos y pienso en ti. Yo no duermo y pienso en ti.

mercoledì, ottobre 18, 2006

vocabulario

A los que se paren a leerlas, si es que tienen narices, muchas de ellas no les sonaran de nada. Pero un andaluz de pueblo y un poco de campo, no entendería el mundo sin muchas de ellas, al menos su mundo mas inmediato, ese hecho de pequeñas cosas, y en el que sobreviven tradiciones, lugares, edificios de diversos usos, adjetivos, calificativos, y elementos varios; todos ellos denominados mediante algunas de esas palabras por las que, según cierto ‘individuo’ nos tienen que pedir perdón aquellos que ocuparon la península durante ocho siglos:

Abencerraje. Aceituna. Aceite. Abalorio. Abencerraje. Acebuche. Acelga. Acequia. Acimut. Achaque. Adarve. Adelfa. Adobe. Adoquín. Aduana. Ajedrez. Ajonjolí. Ajuar. Alacena. Alacrán. Alambique. Alarido. Alarife. Alazán. Albacea. Albahaca. Albarán. Albarda. Albaricoque. Alberca. Albóndiga. Albornoz. Alborozo. Albricias. Albufera. Alcabala. Alcahuete, ta. Alcaicería. Alcalde. Alcalde. Alcanfor. Alcaparra. Alcazaba. Alcázar. Alcoba. Alcohol. Alcorque. Aldaba. Aldea. Alerce. Alfalfa. Alféizar. Alférez. Alfil. Alfombra. Alforja. Algarabía. Algarroba. Álgebra. Algodón. Algoritmo. Alguacil. Alhaja. Alelí. Alhucema. Alicante. Alicatar. Alicate. Aljibe. Aljofaina. Almacén. Almadraba. Almanaque. Almazara. Almíbar. Alminar. Almirez. Almocárabe o almocarbe. Almohada. Almohade. Almoneda. Almora. Almorávide. Alquería. Alquiler. Alquimia. Alquitrán. Altramuz. Alubia. Ámbar. Anafe. Anaquel. Andorra. Añicos. Añil. Arar. Argel. Argolla. Arrabal. Arrecife. Arriate. Arroba. Arrope. Arroz. Asesino, na. Atalaya. Ataracea. Ataúd. Atoque. Atracar. Atún. Auge. Avería. Ayatolá. Azabache. Azafrán. Azahar. Azar. Azogue. Azor. Azote. Azotea. Azúcar. Azucena. Azulejo. Babucha. Badana. Badén. Baladí. Balda. Baldar. Balde. Baño. Barrio. Bata. Batán. Batea. Beduino, na. Bellota. Berebere o berebere. Berenjena. Bodoque. Bófeta. Cádiz. Café. Cafre. Cala. Calahorra. Califa. Canana. Carcajada. Carmesí. Carraca. Cártamo. Casida. Cazurro, rra. Cenefa. Cerbatana. Cero. Ceutí. Cicatero, ra. Cifra. Citara. Curdo, da. Chaleco. Chifla. Chisme. Chivo. Chupa. Dado. Daga. Dársena. Destartalado, da. Diván. Elche. Elixir. Embarazar. Engarzar. Escabeche. Falúa. Fanega. Faquir. Fideo. Fulano, na. Gabán. Gacela. Gálibo. Gandul, la. Gibraltar. Granada. Guadalquivir. Guadalajara. Guarismo, ma. Guitarra. Hachís. Hala! Harén. Hasta. Hazaña. ¡Hola!. Islam. Jabalí. Jácena. Japuta. Jaque. Jaqueca. Jara. Jarabe. Jareta. Jarra. Jeque. Jergón. Jeta. Jineta. Jinete. Jirafa. Jofaina. Joroba. Jota. Judía. Kermés. Laca. Lapislázuli. Latón. Laúd. Lima. Limón. Macabro, bra. Madraza. Málaga. Mameluco. Marchamo. Marfil. Marroquí. Máscara. Matraca. Mazmorra. Meca. Mengano, na. Mezquino, na. Mezquita. Mihrab. Místico. Momia. Mono, na. Mozárabe. Mudéjar. Muladí. Nácar. Naranja. Nazarí. Nenúfar. Noria. Nuca. ¡Ojala!. ¡Ole!. Omeya. Otomano, na. Paraíso. Quilate. Quintal. Quiosco. Rábida. Ramadán. Rambla. Rauda. Real. Recua. Rehén. Res. Retama. Rincón. Robo. Ronda. Rubia. Sandía. Sarraceno, na. Siroco. Sofá. Sorbete. Sultán. Tabica. Tabique. Tagarnina. Tahona. Taifa. Talco. Talega. Tamarindo. Tambor. Tara. Taracea. Tarifa. Tarima. Taza. Toronja. Turco, ca. Ulema. Valencia. Valija. Visir. Zafio, fia. Zagal. Zaguán. Zahora. Zaino, na. Zambra. Zanahoria. Zoco. Zoquete. Zorzal. Zurrapa.

sabato, ottobre 14, 2006

prestamos a fondo perdido

No he vivido el tema en carne propia, pero si que lo he visto un poco en carnes ajenas. Hay ocasiones en las que para que una relación llegue a buen puerto, o al menos navegué de forma grata, hay que ir poniendo granitos de arena tanto de una parte como de la otra. Dejar de hacer ciertas cosas el uno, hacer ciertas cosas el otro y viceversa.
Hasta hace poco no me lo había planteado muy seriamente. Pero el hecho de ‘andar’ tras alguien que vive en otra ciudad me llevo a pensar en la posibilidad de transferirme, sin pedir nada a cambio, o más bien, pidiéndolo ‘todo’. De cambiar de entorno y de contorno, y abandonar la quizás demasiado apreciada y acomodada seguridad que tenemos por algo que no sabemos siquiera sin funcionará, dándole de lado al miedo a lo desconocido. Incluso de cambiar de país, de idioma, de cultura, costumbres y tradiciones.
A la vez, una de las cosas que tengo claras en esta vida, es que el que no arriesga, no gana. Aunque haya quien no juegue y no quiera ni ganar ni perder, el que no se arriesga a jugar, ni gana ni pierde. Y así hay cosas que si al final salen mal, al menos vale la pena haberlas vivido; casi siempre el camino es más importante que la mete fijada.
Se entra en una especie de juego de confianzas, un poco ciegas unas, con algo más de visión otras, en las que uno da de casi todo lo que tiene, arriesgándose a que quizás el otro no le dé de lo que uno necesita. Pero eso varía de persona en persona, dependiendo de necesidades, escalas de valores…Pero yo iba a formular una pregunta, que quizás muchos ya os hayáis planteado, y es que ¿hasta donde estariais dispuestos a llegar por otra persona?

martedì, ottobre 03, 2006

madrid

Estación Sur. Marga y Maria nos esperan. Llega Julia. Ventas. Cambio de vestuario. Mc Donald’s. Cena y helado de postre. Chueca. Casa Sierra y muchas cervezas. Javi Martín (CQC) y el de las noticias de tele cinco por la mañana. Truco. Alguna cerveza más y un baile por sevillanas. Ventas. Risas y charlas. Dormir. Descansar (algo) y vuelta a empezar.
Desayuno. Ducha. Correr porque viene la casera con las nuevas inquilinas. Paseo de Ventas a Sol. Intento fallido de sorpresa. Cerveza en Postas. Plaza Mayor. Cerveza. Bocadillo de calamares. Paseito hasta Chueca. Café. Mercado de Fuencarral. En Metro a Ventas. Descanso. Ducha. Cena en el piso. Cubatas. Chueca. Casa Sierra y más cervezas. Nat y Norte. Al teléfono con Vulcano Lover. Truco y el tío con camiseta negra. Bailar. Despedir a Nat y Norte. Al Medea en el coche deportivo de una especie de Rosa Regás con rastras. Copas y mucha mucha gente. Taxi hasta Ventas con taxista guapo. Cubata con croquetas y chácharas. Muchas risas. Y al colchón del suelo.
Despertar dificultoso y con algo de dolor de cabeza. Ducha. Desayuno como familiar. Rastro. Gente. Sardinas, calamares y chipirones con cerveza. La Latina. Cervezas. Luís Medina. Café en Chueca con Azul, Maria, Juan y Cristina a la hora a la que se supone debería coger el bus. Vermouth de grifo en Casa Sierra (y no, no teníamos abono). Alberto Amarilla. Cervezas. Decidir que en vez de bajar en el bus de las doce, lo haré al día siguiente. Javi e Hilario. Bocadillo de albóndigas con tomate en Julio’s: Javi, Hilario, Azul, Julia y yo. Amigos de Javi e Hilario. El tío más guapo de todo el fin de semana (tarde como siempre). Cerveza en Mito (antro con algo de encanto frikie). Con Julia hasta Callao. Metro hasta Ventas. Dormir, dormir, dormir.
Despertar. Mirar horarios. Ducha. Maleta. Correr. Correr más. Estación Sur. Pierdo el bus porque el billete no esta cerrado. Espera hasta las once. De Madrid, al cielo (Sevilla algunas veces). Trabajar, por llamarlo de alguna manera. Casa. Feliz. Riendo solo a ratos. Rendido. Pero con ganas para volver a dar guerra.

giovedì, settembre 28, 2006

notte bianca

El día veinticinco hizo tres años que cogimos aquel vuelo a las siete de la mañana para aterrizar en Roma, de cabeza en nuestra experiencia erasmus. Aun recuerdo la llegada a Termini cargados con los maletones, cuando bajando unas escaleras a Mónica se le rompió una de las maletas que estaba estrenando y como hicimos el tonto al salir por la parte trasera en vez de por la delantera y tuvimos que rodear toda la estación. En vez de coger el metro para una parada, nos fuimos andando a la pensión que me había encontrado el tío mafioso de la mujer italiana de un paisano mío. Que mentira de pensión. Y pensar que teníamos que permanecer en Roma Inn hasta que encontráramos piso.
Se suponía que teníamos una habitación para los tres con un baño propio, pero la primera noche la habitación era de nueve y el resto de las siete noche de cinco. Y solo había dos baños para toda la pensión. Si es que se les podía llamar baños. En el primero, muy estrecho, la ducha tenia una cortina de esas que rezas para que no se te pegue al cuerpo. En el otro, que era más grande, la ducha consistía en un agujero en mitad del suelo sin rejilla ni nada.
Cuando nos cambiamos de habitación no sabíamos que nos arriesgábamos a dormir con el temible Jim, su olor especial y sus ronquidos. Cuando llego la primera noche a las cuatro de la mañana, un olor entre acido y sucio invadió la habitación y rodeo a la pobre Mónica que dormía en la litera de encima. Si el olor no nos había despertado lo suficiente (como seria el olor para despertarnos), los ronquidos que empezó a emitir terminaron de espabilarnos. El otro chico, alemán, que compartía la habitación, empezó a llamarlo: Jim, can you change your position for sleep? please. Pero Jim no reaccionaba. Supongo que el olor actuaba como cloroformo. Así que me levante de la cama y empecé a zarandearlo gritándole en el más castizo de los andaluces: ‘¡Jim! ¡Que cambies la posición pa dormí, coño! Y Jim ni se inmuto. Así que nos miramos los cuatro y sobraron las palabras y los idiomas. Empezamos a reírnos con una de esas risas tontas que entran con el cansancio acumulado.
Las cenas las hacíamos en un Pizza Taglio que había cerca de la parada de metro. Y los desayunos, que consistían en un litro de zumo que iba de boca en boca y unas galletas, nos los tomábamos en una placita rodeados de rusos y leyendo el Porta Portesse, intentando encontrar algo. Pero no había manera.
También pasábamos horas y horas en las cabinas de teléfono de Chimica, donde empecé a hablar italiano para preguntar por los pisos y así adelantar trabajo. Y por eso terminaba siempre hablando yo.
La estancia allí termino a la semana, cuando cansados de ver que no encontrábamos nada, convencimos a Mónica para que se fuera a vivir con dos chicas de Zaragoza, que tenían una habitación libre. Y fue la primera vez en una semana que pudimos darnos una ducha en condiciones, aunque uno, como buen melómano, lo primero que hizo fue sacar el discman. También fue la primera noche con fiesta erasmus y cuando nos dimos cuenta de lo privilegiados que éramos de poder hacer botellón al lado del Colosseo.
Lo peor de la estancia, o lo mas surrealista, no fueron ni las sabanas tiesas que nadie cambiaba, ni las pulgas que nos picaban mientras Migue y yo intentábamos hacer creer a Mónica que eran mosquitos.
Lo mas surrealista fue la Notte Bianca. La primera que hacían en Roma. Nosotros, como estábamos muy cansados y derrotados, nos fuimos prontito a la cama, y en medio de la noche nos despertó una tormenta; pero nos volvimos a dormir. A la mañana siguiente, se levanto Mónica al baño, y cuando volvió, lo hizo maldiciendo a los ‘hijos de puta’ esos que no habían pagado la factura de la luz, y que eran los culpables de que ella hubiera tenido que mear a oscuras. Nos asomamos a la calle, y fue cuando nos dimos cuenta de que tampoco allí había luz, y una vez salimos de la pensión, cuando nos enteramos de que se había ido la luz en todo el país, menos en Sicilia. Imaginad a la gente en el metro, que funcionaba de madrugada por ser Notte Bianca, cuando se fue la luz. Imaginad un país entero sin suministro eléctrico.
Aterrizamos aun no se muy bien porque en Termini, donde la gente esperaba con cara de muertos, que volviera el suministro para poder coger los trenes. Allí nos tomamos un bocadillo seco y triste de prosciutto, y fuimos participes de los aplausos cuando empezaron a moverse los paneles que anuncian la llegada y salida de los trenes.
Aun así no había vuelto la luz en toda la ciudad, y Sergio, que ya tenia casa, nos dijo que nos fuéramos allí a comer. Y nos obsequio con un magnifico plato de potaje de lentejas, calentito, que nos subió el animo y del que aun le estoy agradecido.
Sin duda no fue el mejor comienzo. Pero aparte de hacernos capaces de dormir en cualquier sitio, fue el comienzo de una de las mejores experiencias de mi vida. Algo que, como esta visto, me marco. Para siempre.