lunedì, giugno 30, 2008

veraneo


Cuando salir a la calle significa correr el riesgo de hundirme en el asfalto reblandecido por el sol y uno tiene que permanecer en casa hasta las ocho de la tarde si no quiere correr el riesgo de terminar derretido como la bruja del Oeste; vienen a mi mente los veranos de mi infancia. Veranos largos, de dos meses, que transcurrían sobre todo en La Mela. Levantarme y meterme en la alberca con los ojos aun pegados, esperar a que se despertara mi prima Adriana, esperar a que Ana Mari apareciera en su bicicleta verde para tomarnos el aperitivo… era otra forma de medir el tiempo, otros ritmos, era hasta otra forma de respirar. Las tardes de calor las podíamos pasar entre la piscina y el porche jugando al Monopoly o al hotel, o escaparnos en bicicleta sin dejar que vinieran los más pequeños al lago (una especie de embalse para regar que debía de estar lejos pero que seguro que no lo estaba tanto). Esas eran unas verdaderas vacaciones, un verdadero verano, cuando la mayor preocupación era no caerte de la bicicleta porque el alcohol escocia y la novedad era pasar del mercurio cromo a la cristalmina.

9 commenti:

Vulcano Lover ha detto...

como siempre, nostálgico y bello. Te echo de menos.

NaT ha detto...

¡¡¡Aleluya!!!!
Eso exclamaban los incrédulos ante los milagros, eso grito yo ante este milagro nostálgico de palabras, ante este regreso momentáneo e inesperado.
Qué razón tienes con los veranos, con los veranos de infancia, esos caminos en bici, ese esconderse de los padres y los amigos para los besos o los cigarros. Esos momentos en que te dejaban cruzar solo la carretera con tu bici porque ya te creían responsable.
Que tiernos veranos.
Como Vulcano, yo también te echo de menos por aqui, por allí.
A ver si cuando el calor se vaya hacemos una escapada a Sevilal.

MUACKSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS GUAPO!!!!!

Mart-ini ha detto...

E ibas por ahí presumiendo de cristalmina en la herida... ains, que recuerdos

Argax ha detto...

Para mi es casi como si hubiera estado allí contigo. Pongamos que yo era ese niño extraño al que nadie parecia conocer.

ME gusta compartir hasta tu pasado.

^____^ ha detto...

wau... cuanta piscina desde lo alto...

solo por las ganas que me han entrado de zambullirme.. te agrego a mi blogroll :), te visitaré en cuanto actualices :)

Gipsy Rose ha detto...

... A mi los días de verano por la tarde, me recuerdan a salir de la piscina con los ojos enrojecidos y la piel anestesiada de sol.

A tortilla de patata y a Verano Azul.

Me recuerda el Camping donde veraneaba y los mini apartamentos donde nos metiamos veinte personas entre semana y aún mas si venía alguien los fines de semana.

Me recuerdan a el polo de Drácula y a el Copa Brasil.

Mmmm...

Gipsy

Antinoo Libre ha detto...

Los veranos de la infancia, los que no volverán, se echan de menos, por supuesto, aunque los de ahora tienen otros alicientes, claro! Por ejemplo, el placer de haberte tenido por aquí... nos ha encantado que vinieras... ya lo sabes! Gracias por el libro, guapo, tomamos nota... ;)
besos!

NaT ha detto...

Asi que vienes a los áticos de los demás cuando yo no estoy... snifffffffffff.
Pero me han dado mi disco :) ahora mismo lo estoy escuchando en el curro. ¡¡¡Como me gusta la Dúrcal de antaño!!!
Espero que para la próxima esté yo aquí para verte, abrazarte y tomarme una vervecita contigo o que siga en pie la invitación a Sevilla para bajar en algún momento.
Un beso mi Luigi querido y otro apra mi Alien favorito,auqnue iré en un rato a dejarle un beso escrito ya que dárselo no puedo

NaT ha detto...

Que conste que me acordé y no te dejé mensaje porque te iba a llamar y al final ni una cosa ni otra, soy un desastre humano, pero sé que me vas a perdonar porque aun en la distancia nos seguimos queriendo un poquito ¿verdad?
Un besazo y FELICIDADES atrasadas, muy atrasadas.