mercoledì, maggio 06, 2009

las cosas claras

Hay días en los que solo quiero que pase el tiempo, los meses unos tras otros en el calendario, las estaciones tan rápido que no nos de tiempo a notar los cambios de temperatura. Otros días no, otros días me gustaría encontrar algún modo de parar el tiempo para poder disfrutar de todo, hacer lo que tengo pensado, compartir más con algunos de los que me rodean y buscar el momento para contactar con quienes están lejos o dar marcha atrás para recuperar a algunos que por desidia quedaron en el camino. Y hoy, a esta hora, cuando escribo después de tanto tiempo, solo tengo una cosa clara, que me voy a la cama.

mercoledì, febbraio 04, 2009

anda y ves

Lo ves, te lo dije, que con una sonrisa no se compra el pan; que en la panadería no valen tus miradas lacónicas, ni siquiera las lascivas, para conseguir el kilo cortado que nos alimente durante esta semana.
¿A santo de qué creías que iban a regalarte a ti lo que a los demás les cobran? ¿Te crees tan especial?
Pues que sepas que no eres más que un regala oídos, que dice blanco al que quiere oír blanco y negro al que quiere oír negro; siempre con tu sonrisa simplona de satisfacción, como si no nos diéramos cuenta de que nos tomas el pelo.
A ver cuando espabilas, coges los tres cochinos duros que tienes en la hucha del cerdito y te los gastas en comprar el pan, que es lo que nos hace falta, y no el horno ese de juguete con el que piensas hacer pan para vender en el barrio. Que ya sabemos lo que le pasó a la lechera.

giovedì, gennaio 15, 2009

frío

A pesar de que veo que no me da tiempo a nada; de tener que hacer mil cosas y no terminar ninguna; de esa sensación extraña de desear que llegue ese día al que ya se que no llegare a tiempo, sino corriendo, con la lengua fuera. Ese día en el que este todo que ahora ocupa la mayor parte de mi tiempo se acabe, aun cuando sea algo que no se acaba nunca, que a uno casi le quitan de las manos ‘in extremis’, por cumplir unos plazos. A pesar de las ganas de disfrutar de cada instante, de vivir esos momentos que los días que van pasando me regalan; a pesar de todo eso quiero que se vaya este frío, este frío que nos da dolor de rodillas, que se me mete en los pies, que se me cuela por las rendijas de la ventana encima de mi cabeza mientras duermo, ese frío que hace que estar aquí sentado sea un poco más incomodo, pero que me mantiene a la vez y a ratos, un poco despierto; algo que muchas veces, me hace falta.

martedì, dicembre 16, 2008

refrescamientos

Esta mañana no lo he podido resistir, ha sido como una especie de impulso extraño, como si alguien me moviera en vez de moverme yo mismo. Cuando me iba a meter en la ducha, había empezado ya a sonar el ‘Gavilán o paloma’ de Pablo Abraira que últimamente me ha dado por poner cuando me ducho; pero de repente, como una especie de iluminación, me he ido a la estantería de los cedes y he buscado ese que no tiene carátula y que grabe hace unos años. Ese cede que me hace reír un poco en estas fechas que a veces se presentan tristes y ojerosas… y le da una visión distinta a algunas historias, a algunos pasajes de esa tradición de la anunciación, embarazo, parto o alumbramiento, adoraciones y huida a Egipto. Un cede que hace que me olvide un poco de las cosas que menos me gustan de estos días que se acercan…


mercoledì, novembre 19, 2008

no me gusta

No me gusta llegar del trabajo con la mente a media carga, incapaz de concentrarse lo suficiente como para sacar algo en claro después de una noche en la que algunas palabras, algunas ideas, algunas cosas solo han dejado de resonar en mi mente cuando dormía. No, no me gusta, pero a la vez me cuesta trabajo decidir que camino tomar, a pesar de saber que tengo que tomar alguno. No me gusta no estar aquí ni allí, mi apatía general, mis desganas particulares, mis faltas de interés, mis silencios prolongados, mis si pero no y mis viceversas. No me gusta cuando estas conmigo, a pesar de que yo hace días que no estoy.

mercoledì, ottobre 15, 2008

tiempo

No la ves, esta ahí, ahí, delante de ti. Está delante tuyo y no la ves. Se te escapa, y no la ves, y no la sientes, y no te das cuenta de que cada momento que pasa es un momento menos, un instante fugaz que no volverá, que se perderá para siempre en ese mar de momentos sin vivir, sin captar, sin disfrutar. Las horas pasan convirtiéndose muchas en horas perdidas en las que no se disfruta; horas sin vivir intensamente. Nos pasa a todos, no lo neguéis, todos tenemos esa sensación de tiempo perdido en esas cosas que nos apetece poco hacer o al volver a la rutina cuando hemos disfrutado de un fin de semana ¿Y que hacer? ¿Dejar de trabajar o de dormir por exprimir con ansia todos los segundos, o dedicarnos solo a los que nos dejan libres el trabajo, el camino a casa, la compra en el súper…? Mejor disfrutar de todos los momentos que podamos, de los que pasan en el trabajo, en la compra… o simplemente escuchando un poco la música que más nos inspira.


mercoledì, settembre 03, 2008

pasar o no pasar...

Dicen que a uno su familia le toca, pero que las amistades las elije. Eso es así hasta un cierto punto, porque hay personas que nos acompañan en este largo camino (o corto, según se mire) desde hace muchos años, por lo que se las puede considerar amistades, pero a los que durante muchas épocas del año, lo que te entran ganas es de dejar de tener relaciones con ellas. Alguien puede pensar que es una barbaridad, que las amistades no se clasifican, que eso no son amigos; pero cuando llevan tanto tiempo con nosotros y han compartido y siguen compartiendo con nosotros tantas cosas uno las considera amistades (que no del alma, claro está). Creo que la única razón por la que no rompemos definitivamente con estas personas es por costumbre, porque están ahí, porque si uno las ha aguantado durante quince años, no existe razón por la que dejar de tratarlas los pocos días al año que coincides con ellas; aun cuando la primera palabra que piensas en soltarle es un MADURA o un PIENSA tan fuerte y seco que les haga pasar pagina de una vez. Puede que los que tengamos que madurar seamos nosotros, y pasar de ellos, pero en esa diatriba nos encontramos, y así pueden pasar otros quince años; siempre y cuando no vivamos en la puerta de al lado, entonces la única solución sería mudarnos.